La ciudad de Rottweil era, un importante centro comercial
de ganado, por lo que los comerciantes, principalmente los
carniceros, necesitaban perros fuertes, capaces de proteger
las reses compradas, así como el efectivo recaudado
en sus transacciones comerciales. Se dice que les colocaban
el dinero en una bolsita en el collar para así no
arriesgarse a ser atracados.
En Alemania, a finales del siglo XIX y principios del XX,
se prohibió la circulación de ganado por caminos
principales y carreteras, factor que junto a la aparición
del ferrocarril y a la sustitución del perro por
el asno como animal de tiro provocó la casi desaparición
del Rottweiler Metzgerhund, nombre antiguo de este perro.
Ante tal circunstancia, en 1905 las autoridades de Rottweil
decidieron recuperar aquella raza propia y que tanta fama
había alcanzado tiempo atrás. En este afán
de recuperación incluso dieron subvenciones por cada
camada nacida.
Poco a poco, dada su versatilidad para el trabajo, ya que
lo mismo cuidaba del ganado que protegía los bienes
de su propietario, tanto la policía como el ejército
empezaron a utilizarlos en sus misiones. Durante todo ese
tiempo el Rottweiler tenía un aspecto mucho más
ligero, con poca osamenta, escaso desarrollo muscular, cabeza
más bien alargada, etcétera.
De 1907 data el club alemán de la raza, que dirige
y fomenta su crianza. De modo que en la década de
1950-1960, su selección se orienta hacia los ejemplares
de estructuras más pesadas y compactas, con cabezas
más fuertes, pómulos prominentes y hocico
más corto, lo que derivó en perros cada vez
de mayor peso, de unos 30 kilogramos pasaron a 50-55 kilogramos
en los machos.