La raza de la cual procede el Cocker Spaniel es el Field,
del que se fue desvinculando progresivamente en el último
tercio del siglo XIX, hasta llegar al nacimiento del considerado
como primer ejemplar de la raza, «Ovo». De color
negro, este perro vio la luz en el criadero de James Farrow,
en 1879.
En 1902 nace el Cocker Spaniel Club, el primero dedicado
a esta raza, momento en que se establece el primer estándar,
que marcó la pauta para formarse definitivamente
como raza independiente del Field. La diferencia básica
era que las patas del Cocker pasaban a ser más largas
y las espaldas más cortas.
Originariamente los dos países que más contribuyeron
al desarrollo del Cocker Spaniel, como en casi todas las
razas caninas, fueron Gran Bretaña y Estados Unidos.
Sin embargo, mientras que en el primero la utilidad del
Cocker en la caza seguía siendo determinante, en
el segundo muchos criadores optaron por un tipo de perro
más pequeño, elegante, con el manto más
largo y el hocico más corto. Las diferencias entre
ambos se hicieron tan patentes que en 1945 se reconoció
al Cocker Americano como raza independiente.
A lo largo del siglo XX se han producido varias etapas
en la evolución morfológica del Cocker Spaniel
Ingles. Después de la guerra y hasta la década
de 1970-1980, la tendencia se basó en reforzar y
dar firmeza al cuerpo del perro. En cambio, desde la década
inmediatamente posterior, los criadores de esta raza se
centraron en dotar a los ejemplares de una mayor elegancia
y estilización, así como en la reducción
de su tamaño y un incremento en la longitud de su
pelo.
Hoy día, por su tamaño, estética y
carácter, el Cocker Spaniel Inglés ha pasado
a ser el compañero ideal en múltiples hogares,
lo que no impide que haya conservado su instinto cazador
y deportivo.
Ver cachorros de Cocker Spaniel Ingles