Otra de las aficiones de aquella remota época era
el llamado «ratting», que consistía en
introducir en un foso un gran número de ratas y un
terrier; aquel perro que matara más ratas en menos
tiempo era el ganador. Los perros que intervenían
en esta actividad eran de diferentes razas, entre ellas
se encontraba el Old English Terrier, parecido al Manchester
Terrier pero con la cabeza más grande y fuerte.
Alrededor de 1800 se realizaron cruces de Old English Terrier
con Bulldog y con Blue Paul, un perro de pelea escocés,
cuyos propietarios solían ser mineros de la zona
de Staffordshire, allí los empezaron a llamar Bull
and Terrier.
Una vez que se prohibieron las peleas de perros contra
toros y osos, los propietarios de estos ejemplares se dedicaron
a enfrentarlos entre sí. Debido a su agilidad, rapidez,
inteligencia y resistencia, rápido desplazaron a
los Bulldog, de modo que las contiendas se hacían
más espectaculares y duraderas. La fama que alcanzaron
los Bull and Terrier de la zona de Staffordshire hizo que
poco a poco recibieran este nombre, aunque no fue reconocido
oficialmente hasta 1935 como Staffordshire Bull Terrier.
Una vez prohibidas las peleas de perros sus propietarios
seleccionaron ejemplares con las mismas características
pero de menor tamaño, para poder esconderlos mejor
en caso de encontrarse con la policía.
Paralelamente se produjo una colonización del territorio
americano, evidentemente los ciudadanos llevaban consigo
sus perros, con ellos su costumbre de organizar peleas.
Allí se seleccionaron ejemplares más pesados
que los ingleses, ya que en Estados Unidos no estaban prohibidas
las peleas de perros y no necesitaban ser escondidos. Con
el tiempo estos perros fueron conocidos con el nombre de
American Staffordshire Terrier.